Capítulo 1. (El Axis)

Capítulo I.

Laboratorio, ubicacion desconocida.
10 minutos antes del experimento.

La probabilidad es algo curioso. 
Nuestra mente simplemente ignora la realidad cuando algo es técnica o sencillamente improbable, éste es uno de esos momentos para mi, en donde tengo la información en frente, pero mi mente no la procesa. En este momento debería estar haciéndome miles de preguntas;
 Como será el proceso? Dolerá? Que voy a hacer cuando ya haya llegado? ¿Y ya estando allá, 
Se puede cambiar el futuro? ¿O estamos condenados a vivir nuestro destino, sin poder cambiarlo? 
Pero nada viene a mi cabeza. aunque tengo las preguntas básicas en mi mente, no me concentro en buscar respuestas. 

En lo único que puedo pensar mientras me preparan para el viaje mas intenso de mi vida es en que… no tengo nada que perder. Talvez merezca (y al final sería mejor) morir aquí y así olvidar el dolor que me embarga.

—Dr. Baker, el portal se esta desestabilizando —Dijo el Dr. Ling.
—Inyectele mas energía negativa, y estabilice el hoyo negro, no lo dejes ir Ling! !No podemos perderlo ahora! ocupo que tengan listas las otras reservas de Energía Negativa.— Respondió Dr Baker.
A donde voy no hay posibilidades de venganza, ni de redención alguna.
 Pero el hecho de alejarme de aquí es suficiente para mi. Y no hay forma de irme mas lejos que de este modo y no me tengo que preocupar de que pasara cuando vuelva, pues en este viaje, no hay vuelta atrás. Esta es una de las razones por las que me escogieron a mi, por que no tengo nada que perder.
Aunque mi mente ande volando, no puedo evitar sentirme como un raton de laboratorio. Todos me miran, analizan mis signos vitales, escriben cada detalle, siempre alguien a mi lado haciendo algo, sin preocupación de que me sienta incomodo, como si esperaran alguna reacción de temor o asombro. Pero no, no sentía nada. Nada mas que ganas de que todo terminara.
El laboratorio tiene como unas 12 personas, pero se podía ver que las personas a cargo eran 3: Dr. Baker, Dr. Ling y la Dra. Bernard. Todos los demás eran muchachillos recibiendo ordenes y haciendo el trabajo tedioso.

 En mi pecho y en mis cienes tenia conectados varios electrodos. Para medir la frecuencia cardiaca y la actividad eléctrica el cerebro, nada de cables, todo era inalámbrico, pues hasta donde entiendo, las lecturas seguirán unos minutos después de que haya pasado el “Portal”.
“Se toman mas molestias de las necesarias”. Pensé.
El Dr Ling se acerca y me dice que ya me puedo poner la camisa y que es necesario que ya me ponga el traje de protección. y se vuelve a ir casi corriendo.
El traje de protección es como una semi-armadura, como la de los caballeros de la época de las cruzadas, solo que no tan masiva, y casi no pesaba. era negra y me hacia parecer a un soldado futurista y estaba diseñada para que la fuerza de gravedad del portal no me quiebre ningún hueso, obviamente no me lo explicaron de ese modo, pero así lo entendí yo.

—Doctor, todo esta listo. —Escuché decir a una mujer con acento francés. 

La Doctora Roux Bernard podría rondar los 35 años. Por lo que he visto seria la segunda al mando, después de el Dr Baker.
 Su tez rígida indicaba una personalidad estricta que se acentuaba con el tono de su voz. Su cabello cafe castaño, con una prensa, le caía por la espalda abajo de los hombros. 
Su figura atlética hacia constar que ademas de ser una mujer de ciencia, también se preocupaba por su aspecto físico.
Un zumbido desvío mi atención de aquella mujer, y sitúo mis ojos ante el tan mencionado portal…. 
“La palabra portal…. suena como sacado de ciencia ficción… ¡no me acostumbro!” Pensé.

 

El “Portal” (para seguir sus clichés) era una cámara de metal, tenia una forma aterradora, aparte de ser una gran bola de metal… con todos los cables y tubos que entraban a su izquierda y a su derecha, daba la imagen de una gigantesca araña metálica, estaba cubierta de botones y pantallas digitales y análogas, estas ultimas tenían flechas que se movían constantemente. 
Al frente pero pegada a la gigantesca “Araña” se veía una cámara mas pequeña, como del tamaño de una persona adulta, ese era por ahora mi destino.
—¿Esta usted bien señor Cox? —Pregunto el Doctor Ling —Estamos a punto de comenzar.— Dijo, con voz agitada. Y sin ocultar su entusiasmo.
Al menos alguien estaba emocionado. A mi, por el contrario, me traía sin cuidado si el experimento funcionaba o no, mi vida a estado atada al pasado desde hace muchos años. Así que el futuro no me va hacer perder sueño. 
El Doctor Ling se paso muchas horas explicándome el proceso de como funcionaba la maquina. Las implicaciones lógicas, su física y los riesgos de dicho experimento. Estaba extasiado, y emocionado por el descubrimiento. Que fue mas obra de la casualidad que un evento premeditado.
 Pero a mi no me importaba. Apenas y prestaba atención, asintiendo de vez en cuando.

El zumbido aumento su intensidad. al instante, todos los que están presentes se aceleraron y empezaron a comunicar medidas mientras otros escriben la información en papeles y formularios.
El doctor Baker se acerca con una sonrisa timida, a su edad, esa felicidad indiscutiblente me contagio un poco, era como ver a un abuelo alistarse para hacer una travesura con su nieto.
 —Prepárese señor Cox,— Dijo el Doctor Barker, —Es ahora o nunca. —añadió.
—Como si hubiera alguna diferencia —Dije yo.
—Animase Alejandro— Dijo el Doctor Long, quien se acercaba a mi para documentar por ultima vez mis signos vitales.
 —Estamos haciendo historia!
—Ustedes están haciendo historia, yo en unos minutos, seré historia… y por cierto, llámame Andro, recuerda, Andro —respondí.

Al levantarme de la camilla sentí como cuando he tomado bastante vino y me pongo de pie, como que todo me subió a la cabeza, y sentí que empece a temblar.
 “Ya es demasiado tarde para arrepentirse” me dije a mi mismo.

El zumbido era ensordecedor. Ahora apenas y podía oír lo que los científicos me decían.
 La Dra Bernard me tomo del brazo y camino conmigo hasta la compuerta principal de la cámara mas pequeña y mientras caminábamos me decía.
—Alejandro, yo se que ya te explicaron esta parte del proceso, pero quiero que todo este claro.
Yo asentí, para que ella continuara.

—Esta cámara en la que te vamos a poner tiene una compuerta entre la cámara principal y tu cámara, las fuerza de gravedad de el Hoyo de Gusano son extremadamente grandes, así que vas a sentir que todo retumba por dentro, no tengas miedo, después de que empiece la cuenta regresiva, la compuerta que esta en medio se abrirá , tu vas a estar pegado a la pared y 2 segundos después te soltaremos y serás succionado, en este momento solo déjate ir, y el traje te protegerá en cualquier momento… oh y recuerda que te podemos oír y estaremos viendo lo que tu estas viendo, no tienes por que tener miedo.

Al entrar en la cámara, ella deposita en el suelo una pequeña caja del mismo material que el traje de protección, con todos los documentos y cosas básicas que he de necesitar cuando llegue a mi destino (si es que llego), después, en silencio, se tomo su tiempo en colocarme en posición y conectar mi traje a la sección de la pared que se encargaría de soltarme apenas la compuerta del medio se abriera.
Ya terminado, la Dra. Bernard se devuelve y me dice.
—Alejandro, Muchas gracias por hacer esto, eres muy valiente… y espero de todo corazón que nos volvamos a ver algun día.
Yo no supe que responder, y me quede callado. Ella cerro la compuerta y pude escuchar por unos parlantes adentro de la cámara que decía.

 —Inicien la cuenta regresiva —Era la voz del Dr Baker. 
Inmediatamente el Doctor Ling empezó a contar hacia atrás.
—10…
—9…
—8…, Signos vitales en aumento.
—Respira profundo Andro -Me dijo la Doctora Bernard.—Necesitamos que se mueva lo menos posible. Así que relajase.
—5…
—4…, portal se esta abriendo… Portal abierto, todo listo.
—2…

En ese momento, del parlante salieron unos gritos aterradores, Eran los gritos de Alejandro, la Dra. Bernard en medio segundo grito:

-ALTO!, ALTO! Aborten. —mientras los gritos garrafales crecian en intensidad. —Algo no esta bien, aborten! — y mientras corria hacia la cámara, en ese instante su corazón paró medio segundo al oír el que de un momento a otro todo sonido de los parlante desapareció… Y ella se vio obligada a parar tambien cuando el suelo empezo a moverse debajo de ella.

Era un terremoto… y el hueco de gusano aun estaba abierto.